Como brindar independencia a nuestros hijos con discapacidad

La crianza y la puesta de límites en el desarrollo de nuestros hijos es un tema demasiado amplio, de mucha profundidad y con muchas aristas. La educación de todo hijo (convencional o diferente) es ardua, y debe iniciarse desde el momento del nacimiento.

La angustia de no tener un hijo convencional, como esperábamos también va a ser diferente. Por lo tanto surgirán diferentes relaciones entre los padres y su hijo con discapacidad. Se puede dar un vínculo de sobreprotección extrema. También puede pasar que no haya aceptación. Por otro lado, si la discapacidad es por un accidente o una enfermedad posterior al nacimiento, o quizás es genética puede aparecer la culpa. Y ésta es mala consejera. Si no se supera, no se puede poner límites, porque hay que conseguir que el joven sea feliz a toda costa. Se da una permisividad extrema, se le da todo lo que pide, como si con esa actitud encontrara la felicidad.

En ambos casos la discapacidad no ha sido aceptada y los límites son muy difíciles de incorporar. Se llega a situaciones donde el joven es rechazado por no tener conductas acordes a las que la sociedad acepta, y no por su discapacidad.

El rol del entorno es muy importante. El rechazo del mismo perjudica notablemente a los padres, en cambio la aceptación del joven con discapacidad trae aparejado una contención extraordinaria que hace que la vida en ese momento sea más fácil y llevadera.

Por todo esto, el joven con discapacidad tiene que tener, al igual que todos, su lugar en la familia. Ser tratado como uno más, no ocupar ni más ni menos que el sitio que le corresponde. Por ejemplo, debe:

· Levantarse a un horario
· Bañarse solo
· Ir al centro de día, trabajo; la responsabilidad que la vida le asignó
· Comer con su familia
· Ayudar en los quehaceres acorde a sus posibilidades
· Tener tareas asignadas al igual que sus hermanos
· Salidas de fin de semana, festejo de cumpleaños, reuniones familiares
· No darle ni más ni menos que a los hermanos
· Que tenga su grupo de pertenencia

Por supuesto, los papás necesitan el apoyo de un grupo de profesionales que los orienten y los contengan. Todos los apoyos son necesarios, pero la responsabilidad para que el joven (sea discapacitado o no) logré su mayor autonomía, depende en gran medida de la actitud de los padres, en especial durante la primer infancia.
Por Maria Cristina Zaragoza – Directora de Fundación Río Pinturas.

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